Jubilarse no significa dejar de ser útil. Muchas personas jubiladas tienen justo lo que más les falta a las generaciones más jóvenes: tiempo, paciencia y experiencia. Y un poco de dinero extra siempre viene bien, para medicinas, regalos para los nietos o simplemente para un mes más tranquilo.

En este artículo encontrarás opciones sencillas para ganar algo extra en tu propia zona, sin desplazamientos y sin grandes conocimientos de informática. También las preguntas que conviene aclarar antes de empezar y consejos para evitar a los estafadores que buscan precisamente a personas mayores.

Qué se puede hacer cerca de casa

Cuidar niños

Las familias jóvenes a menudo no tienen a los abuelos cerca. Recoger a un niño de la guardería, cuidarlo por la tarde hasta que sus padres vuelvan del trabajo o una noche a la semana para que puedan salir: este tipo de ayuda es muy valiosa para las familias. Es natural que quieran conocer antes a la persona, así que cuenta con un encuentro previo.

Pasear y dar de comer a animales

El paseo de la mañana y de la noche con un perro, dar de comer al gato mientras el vecino está de vacaciones, cuidar animales durante las fiestas. Moverse al aire libre es un extra. Acepta solo perros que puedas manejar: un perro grande y fuerte con correa no es para todo el mundo.

Clases particulares y ayuda con los deberes

Si tienes a tus espaldas años en la enseñanza, has trabajado con números o hablas un idioma extranjero, tus conocimientos tienen valor. No tiene que ser preparación de exámenes. Muchas familias buscan a alguien que repase los deberes con calma con el niño, practique la lectura o las tablas de multiplicar.

Pequeñas reparaciones

Cambiar una junta, ajustar una puerta, colgar una estantería, arreglar una bicicleta. Para alguien mañoso es poca cosa; para muchos hogares, un problema. Eso sí, los trabajos en la instalación eléctrica y de gas déjalos a especialistas con habilitación.

Costura y arreglos de ropa

Acortar pantalones, cambiar una cremallera, coser botones, estrechar un vestido. La gente busca a alguien cerca, a quien baste con cruzar la calle. Solo hace falta una máquina de coser y una mesa junto a la ventana.

Jardín y plantas

Cortar el césped, podar arbustos, cavar, recoger fruta, regar las plantas durante las vacaciones de otros. Se puede hacer por temporadas y a tu propio ritmo.

Acompañamiento y pequeñas ayudas

Acompañar a alguien al médico, a una oficina o a hacer la compra, leer y explicar una carta, hacer compañía a un vecino que vive en soledad. Este tipo de ayuda la buscan a menudo hijos que viven lejos de sus padres.

Repostería y cocina

Pasteles caseros para una celebración, dulces de fiesta, la comida para un vecino. Si quieres vender comida con regularidad, consulta antes las normas sobre venta de alimentos en la oficina correspondiente.

Qué actividad encaja contigo

Actividad Esfuerzo físico Qué hace falta Consejo
cuidar niños medio paciencia, fiabilidad acuerda días y horas fijos
pasear perros medio ganas de salir haga el tiempo que haga empieza con un perro tranquilo
dar de comer al gato, regar plantas bajo fiabilidad apunta las fechas de las visitas
clases particulares, ayuda con los deberes bajo conocimientos, paciencia una primera clase para conocerse
pequeñas reparaciones medio herramientas, habilidad no subas a escaleras altas
costura y arreglos bajo máquina de coser acuerda la fecha de recogida
jardín más alto salud, herramientas reparte el trabajo en varios días
acompañamiento bajo tiempo, empatía acuerda con precisión el tipo de ayuda

Piensa también en tu salud. Mejor menos encargos que hagas con gusto que muchos que te dejen una semana con dolor de espalda.

Cómo empezar

  1. Elige una o dos actividades que te gusten y que puedas hacer sin esfuerzo.
  2. Cuéntaselo a la gente de tu entorno: vecinos, conocidos de asociaciones y clubes, hijos y nietos. Los mejores clientes son los que ya te conocen.
  3. Cuelga un aviso breve en el tablón de tu edificio o de una tienda, si quien se encarga lo permite.
  4. Acuerda de antemano el horario, el alcance del trabajo y el precio.

Cómo fijar el precio

  • Pregunta cuánto piden otros en tu zona por una ayuda parecida, o mira avisos y anuncios.
  • Cuenta el tiempo del trayecto y la preparación, no solo el trabajo en sí.
  • El material, por ejemplo una cremallera o una junta, cóbralo aparte o que lo compre el cliente.
  • En una ayuda regular, como pasear un perro cada día, conviene acordar un precio por semana o por mes.
  • Di siempre el precio por adelantado, para que no haya malentendidos.

Aviso de ejemplo para el tablón

“Hola, me llamo [nombre] y vivo en [calle]. Desde que me jubilé tengo más tiempo y ofrezco ayuda en el barrio: cuido niños o mascotas, repaso con los niños los deberes de matemáticas, hago arreglos de ropa. Llámame al [teléfono], mejor por la tarde.”

En el aviso no pongas tu dirección exacta, ni con quién vives, ni cuándo no estás en casa. Basta con tu nombre, la calle o la zona del pueblo o la ciudad y un teléfono.

Qué comprobar antes del primer encargo

Las normas sobre trabajar durante la jubilación varían según el país y a menudo también según el tipo de pensión. En una pensión que se cobra antes de la edad de jubilación habitual o por motivos de salud pueden aplicarse condiciones distintas que en una pensión de jubilación ordinaria. Por eso, antes de empezar, pregunta a la entidad que te paga la pensión:

  • ¿Puedo trabajar mientras cobro la pensión? ¿Hay un límite de ingresos o de horas?
  • ¿Hay que comunicar el trabajo o los ingresos? ¿En qué plazo y cómo?
  • ¿Importa si se trata de un empleo, un contrato temporal, una ayuda ocasional o una actividad por cuenta propia?
  • ¿Puede aumentar mi pensión más adelante gracias al trabajo? ¿Qué hay que solicitar?
  • ¿Los ingresos afectan a otras prestaciones o ayudas que recibo?

Las preguntas sobre impuestos y cotizaciones corresponden a la oficina tributaria o a un asesor: si hay que declarar el ingreso, si surge la obligación de cotizar y a partir de cuándo una ayuda ya se considera una actividad económica. Apunta las respuestas junto con la fecha. Mientras no lo tengas claro, no firmes nada.

Cómo protegerte de las estafas

Los estafadores saben que las personas mayores suelen ser confiadas y tener ganas de ayudar. Al buscar un ingreso extra, presta especial atención a estas situaciones:

  • Alguien te pide dinero por adelantado: por el registro, el material para empaquetar o la formación. Por un empleo serio no se paga; por el trabajo te pagan a ti.
  • Una oferta de trabajo desde casa con una gran recompensa por una tarea sencilla. Casi siempre es una estafa.
  • Alguien quiere los datos de tu tarjeta, tu PIN o tus claves de la banca online. No se los des a nadie, tampoco al “banco” ni a la “policía” por teléfono.
  • Alguien quiere usar tu cuenta para reenviar dinero. Podrías acabar formando parte de un delito sin saberlo.
  • Una persona desconocida te presiona para que decidas rápido. Tómate tu tiempo y consúltalo con tu familia o con conocidos.

En el primer encuentro con una familia o un cliente nuevo:

  • dile a alguien de confianza adónde vas y cuándo volverás,
  • si es posible, acuerda el primer encuentro en un lugar público o con alguien de confianza presente,
  • cobra el trabajo solo después de hacerlo y, en colaboraciones largas, por partes,
  • si algo no te da buena espina, puedes decir que no en cualquier momento.

Una ayuda que está cerca

La gente de tu zona a menudo busca justo lo que puedes ofrecer, solo que no saben unos de otros. En QuickCashSpace estamos preparando un servicio que creemos que te va a interesar. Suscríbete a las novedades (el formulario está justo debajo del artículo) y te avisaremos cuando lo lancemos.