Dar clases particulares es una de las formas más naturales de sacar partido a lo que ya sabes. Lo hacen estudiantes además de sus estudios, docentes además de su trabajo y personas con un buen nivel de idiomas o con formación técnica en sus tardes libres. Las familias, por su parte, las buscan cuando a un hijo algo deja de salirle bien o se acerca un examen importante.

Al principio casi siempre surgen dos preguntas: cuánto cobrar por hora y de dónde sacar los primeros alumnos. Esta guía ofrece un método para ambas y, al final, también la mirada desde el otro lado, por si buscas a alguien que dé clases a tu hijo o hija.

De qué se compone el precio por hora

No existe un precio oficial para las clases particulares, y los precios cambian según el lugar, la asignatura y quién enseña. En lugar de buscar el “número correcto”, construye tu precio a partir de varias cosas:

  • Asignatura y nivel. Ayudar a leer a un niño pequeño es un trabajo distinto de preparar un examen final de matemáticas exigente. Cuanto más alto el nivel y menos personas saben enseñarlo, más alto el precio.
  • Experiencia y resultados. La práctica docente, la formación pedagógica, la experiencia con niños con dificultades de aprendizaje o resultados verificables de tus alumnos aumentan el valor de la hora.
  • Duración de la clase. Hay quien da clases de 45 minutos, de 60 o de 90. Indica siempre el precio junto con la duración; si no, las ofertas no se pueden comparar.
  • Desplazamiento. En clases en casa del alumno, cuenta el tiempo del trayecto y su coste. Para direcciones más lejanas es justo un recargo o clases más largas.
  • Preparación. Tus propias fichas de ejercicios, exámenes de prueba o la corrección de tareas entre clases también son tiempo de trabajo.
  • Individual o en pareja. Dos hermanos o dos amigos juntos pagan menos por persona y a ti igualmente te compensa.
  • Horarios extra. Una clase acordada a última hora el día antes de un examen o una semana intensiva antes de una prueba merecen sin problema una tarifa más alta.

Cómo averiguar los precios habituales en tu zona

  1. Mira entre diez y quince ofertas actuales de clases particulares en tu zona: anuncios, tablones, grupos de familias en redes sociales.
  2. Quédate con las que se parecen a la tuya: misma asignatura, nivel parecido, experiencia similar.
  3. Pregunta a conocidos con hijos en edad escolar cuánto pagaron la última vez y qué recibieron a cambio.
  4. Sitúate en el medio, no en el escalón más bajo. Un precio muy bajo genera más bien desconfianza en las familias, y a nadie le gusta que suba a mitad de curso.

Lista de precios para completar

Concepto Tu precio
clase individual (indica la duración) [precio]
clase en casa del alumno [precio] + recargo por desplazamiento
clase online [precio]
pareja o grupo pequeño [precio] por persona
bono de varias clases pagado por adelantado [precio] por bono
clase de última hora o preparación intensiva [precio]

Un bono de clases supone un pequeño descuento para la familia y horarios previsibles para ti. Pero no vendas bonos para muchos meses. Los pagos adelantados largos crean problemas a ambas partes si la colaboración no funciona.

¿Online o en persona?

En persona Online
Ventajas mejor contacto, es más fácil mantener la atención de los niños pequeños sin desplazamientos, alumnos también de lugares más lejanos
Desventajas tiempo de trayecto, menos alumnos al alcance el alumno se distrae con más facilidad, hace falta internet estable y cámara
Adecuado para niños pequeños y alumnos que necesitan supervisión alumnos mayores, estudiantes y personas adultas

Para empezar, lo que mejor funciona a menudo son las clases presenciales en tu zona. Las familias prefieren confiar su hijo a alguien a quien pueden conocer. Las clases online se pueden añadir más adelante.

Cuándo hay más demanda de clases particulares

Los calendarios escolares varían en cada lugar, pero la demanda suele crecer:

  • al comienzo del curso, cuando las familias se dan cuenta de que al hijo le falta algo,
  • antes del final del semestre, trimestre o cuatrimestre, cuando se acercan las notas,
  • antes de los grandes exámenes: finales, de acceso o de idiomas,
  • antes de las recuperaciones, a menudo durante las vacaciones.

Publica tu oferta unas semanas antes de estos periodos. Quien llega justo antes del examen solo tiene unas pocas horas para prepararse.

Dónde encontrar los primeros alumnos

  • Conocidos y familia. El primer alumno suele ser el hijo de un compañero de trabajo, de un vecino o de una amistad. Envía un mensaje concreto, no un genérico “doy clases”.
  • Grupos de familias. Grupos de padres y madres de tu zona en redes sociales o en aplicaciones de mensajería (Facebook, WhatsApp, Telegram y similares). Lee primero las normas del grupo y, mejor que solo publicar anuncios, responde con algo útil a preguntas concretas.
  • Tablones de anuncios. Biblioteca, tienda, centro comunitario, portal del edificio. Un cartel con tiras para arrancar sigue funcionando. Pregunta antes si está permitido colgarlo.
  • Colegios y docentes. A veces el profesorado sabe qué alumnos se beneficiarían de una ayuda. Pregunta con educación y respeta las normas del centro. Si trabajas en un centro educativo, comprueba primero si está permitido dar clases particulares a tus propios alumnos.
  • Recomendaciones. Las familias satisfechas son la mejor publicidad. Al cabo de unas semanas, no te dé vergüenza preguntar si te recomendarían.

Mensaje de ejemplo para conocidos:

“Hola, a partir de ahora doy clases particulares de matemáticas para secundaria y también preparo exámenes finales. Doy clase por las tardes, en persona por nuestra zona u online. Si conoces a alguien que necesite ayuda, puedes pasarle mi número sin problema.”

Respuesta de ejemplo a una familia:

“Hola, [nombre], gracias por tu mensaje. Doy clases de [asignatura] para [nivel], en persona por la zona u online. Cuéntame, por favor, qué es lo que ahora le cuesta y si se acerca algún examen o prueba. Tengo libres [días y horas], y la clase ([duración]) cuesta [precio]. Si quieres, empezamos con una clase de prueba más corta para ver si encajamos.”

La primera clase

La primera clase decide si la familia se queda. Una estructura que funciona:

  1. Una charla breve. ¿Qué le resulta difícil al alumno y cuándo tiene el próximo examen o prueba?
  2. Cuadernos y últimos exámenes. Enseñan rápidamente dónde están los errores.
  3. Un diagnóstico breve. Unos pocos ejercicios, de fáciles a más difíciles. El problema suele estar un tema o dos antes de lo que todos piensan.
  4. Un éxito rápido. Resolver juntos una cosa concreta, para que el alumno se vaya con más confianza.
  5. Un plan para la familia. Dos o tres frases: qué ves, cuál es el objetivo y con qué frecuencia tienen sentido las clases.

Una clase de prueba gratis o a precio reducido no es obligatoria. Decidas lo que decidas, dilo por adelantado.

Acuerdos que ahorran disgustos

  • Cancelaciones. Por ejemplo: “la clase se cancela con al menos 24 horas de antelación; si no, se paga”. Ponlo también por escrito en un mensaje.
  • Pago. Después de cada clase o por un bono corto por adelantado.
  • Deberes. Las clases particulares no consisten en hacer los deberes por el alumno. Dilo desde el principio.
  • Persona de contacto. Con alumnos menores de edad, los horarios y los pagos se acuerdan con el padre, la madre o quien tenga la tutela.
  • Información de seguimiento. Dos frases después de la clase o un mensaje breve una vez al mes generan confianza y recuerdan a la familia por qué paga.
  • Sinceridad. Si el niño necesita más bien una valoración profesional que más práctica, dilo abiertamente.

Desde el lado de la familia: cómo elegir a quien da clases

Si buscas clases particulares para tu hijo o hija, escribe una petición concreta: edad o nivel, asignatura, qué no le sale, cuándo se puede y si quieres las clases en casa, en otro sitio u online. Así las respuestas se comparan fácilmente.

Antes de cerrar el acuerdo, vale la pena preguntar:

  • ¿Cuánto tiempo llevas enseñando esta asignatura y este nivel?
  • ¿Qué haces cuando el alumno no sigue el ritmo?
  • ¿Cómo y cada cuánto informarás sobre su progreso?
  • ¿Cuáles son las condiciones de cancelación y de pago? ¿Hay que comprar algo?

Primero acuerda una clase de prueba y después pregunta a tu hijo o hija si entendió la materia y si se sintió a gusto. Alguien puede dominar su asignatura y, aun así, su estilo no encajar con el niño. Si es posible, pide el contacto de una familia que ya tenga experiencia con esa persona.

Seguridad para ambas partes

  • Con alumnos menores de edad, la comunicación se hace a través del padre o la madre, o en un chat de grupo en el que también esté la familia, no en un chat privado con el niño.
  • En las clases en casa del alumno conviene que haya también una persona adulta, al menos en las primeras clases. Lo mejor es estudiar en un espacio común, por ejemplo en la mesa del salón.
  • En las clases online, la familia sabe cuándo se dan y por qué aplicación.
  • A los niños no se les hacen fotos ni vídeos sin el consentimiento de su familia.
  • Antes de la primera visita a una casa desconocida, dile a alguien de confianza adónde vas y cuándo. El primer encuentro con la familia también se puede acordar en una biblioteca o una cafetería.
  • Las familias no tienen por qué pagar cursos largos por adelantado a alguien a quien conocen desde hace poco. Pagar después de las clases dadas es más seguro.

Clases particulares e impuestos

Las normas sobre los ingresos por clases particulares varían según el país y también según si estudias, trabajas o ya tienes una actividad propia. Si das clases con regularidad, consulta en la oficina tributaria o con un asesor si hay que declarar los ingresos, tener algún permiso o un seguro.

Alumnos y profes cerca

Las mejores clases particulares a menudo están a pocas calles de casa, solo que las familias y quienes dan clase no saben unos de otros. En QuickCashSpace estamos preparando un servicio que creemos que te va a interesar, tanto si enseñas como si buscas ayuda. Suscríbete a las novedades en el formulario que hay justo debajo del artículo y te avisaremos cuando lo lancemos.